¿Por qué mi cabello tarda tanto en secarse?, me preguntaba. Como de costumbre, estaba apurada y no quería salir con el pelo mojado en medio del clima invernal. Entonces, me di cuenta de lo que pasaba: para poner la temperatura del aire del secador de cabello como le gustaba a mi sobrina, lo había cambiado de «caliente» a «templado».
A menudo, me gustaría ser capaz de controlar las circunstancias de la vida con tanta facilidad como puedo cambiar el programa de mi secador de cabello. Elegiría una posición confortable: ni muy caliente ni muy frío. Con toda seguridad, no escogería ni el calor de la adversidad ni el fuego de la aflicción. Pero, en la esfera espiritual, con la tibieza no se consigue nada. Somos llamados a ser santos, y la santidad suele requerir «calor». Ser santo significa ser apartado para Dios; separado de todo lo inmundo o impuro. Para refinarnos y purificarnos, el Señor a veces usa el horno de la aflicción. El profeta Isaías dijo: «… Cuando pases por el fuego, no te quemarás…» (Isaías 43:2). No dijo: Si pasas. Y el apóstol Pedro señaló que las pruebas no deberían sorprendernos (1 Pedro 4:12).
Ninguno de nosotros sabe cuándo será llamado a caminar por el fuego ni cuán caliente estará el horno. No obstante, esto sí sabemos: El propósito de Dios al usar las llamas es purificarnos, no destruirnos.
Estos devocionales han sido sacadas de Nuestro pan diario 2011. Espero les guste esta lectura.
miércoles, 16 de febrero de 2011
lunes, 14 de febrero de 2011
Hacer amigos.
La página web de la red social Facebook se lanzó en 2004 como un medio para que los estudiantes de nivel terciario se comunicaran unos con otros por Internet. Ahora está disponible para personas de todas las edades, y, actualmente, se estima que tiene unos 400 millones de usuarios. Cada uno de ellos posee una página exclusiva con fotos y detalles personales, que pueden ser vistos por «amigos». Hacerse «amigo» de una persona significa abrirle la puerta para comunicarse y brindar información acerca de quién eres, adónde vas y qué haces. Las amistades en Facebook pueden ser ocasionales o profundas, pero todas ellas son «solo por invitación».
Justo antes de que Jesús fuera crucificado, dijo a Sus discípulos: «Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer» (Juan 15:14-15).
La generosidad, la unidad de propósito y la confianza plena son distintivos de una amistad verdadera; especialmente, en nuestra relación con el Señor. Jesús tomó la iniciativa al dar Su vida por nosotros e invitarnos a conocerlo y a seguirlo.
¿Hemos aceptado la invitación del Señor Jesús para ser Sus amigos al abrir nuestro corazón sin guardarnos nada?
Justo antes de que Jesús fuera crucificado, dijo a Sus discípulos: «Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer» (Juan 15:14-15).
La generosidad, la unidad de propósito y la confianza plena son distintivos de una amistad verdadera; especialmente, en nuestra relación con el Señor. Jesús tomó la iniciativa al dar Su vida por nosotros e invitarnos a conocerlo y a seguirlo.
¿Hemos aceptado la invitación del Señor Jesús para ser Sus amigos al abrir nuestro corazón sin guardarnos nada?
domingo, 13 de febrero de 2011
Exáltalo.
«Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; seré exaltado entre las naciones…» (Salmo 46:10). Las palabras de esta canción, interpretada hace mucho tiempo en el templo de Jerusalén, me recuerdan una de nuestras tareas principales: adorar a nuestro asombroso Dios.
Una manera de hacerlo es meditando en Sus numerosos atributos. Exalta a Dios porque Él es fiel, eterno, omnisciente, justo, inmutable, bondadoso, santo, misericordioso, paciente, imparcial e infinito. Nuestro Dios es perfecto.
Exalta también al Señor al darte cuenta de que Él es todopoderoso, altísimo, personal, recto, inenarrable, sabio, trino, accesible, autoexistente, glorioso y compasivo.
Otra forma de adorar a Dios es contemplando Sus nombres. Exalta a Dios porque Él es Creador, Amor, Redentor, Pastor, Salvador, Señor y Padre. Es Juez, Consolador, Maestro. Él es YO SOY. Nuestro Señor es el Poderoso.
Refúgiate en Su identidad. Dios es nuestro escudo, refugio, luz, fortaleza, sustentador, rescatador; nuestro castillo.
Medita en los atributos de Dios. Contempla Sus nombres. Refúgiate en Su identidad. Adóralo, respétalo, hónralo, ámalo, exáltalo. Utiliza el resto de tu vida como un período de preparación para adorar por la eternidad a nuestro asombroso Dios.
Una manera de hacerlo es meditando en Sus numerosos atributos. Exalta a Dios porque Él es fiel, eterno, omnisciente, justo, inmutable, bondadoso, santo, misericordioso, paciente, imparcial e infinito. Nuestro Dios es perfecto.
Exalta también al Señor al darte cuenta de que Él es todopoderoso, altísimo, personal, recto, inenarrable, sabio, trino, accesible, autoexistente, glorioso y compasivo.
Otra forma de adorar a Dios es contemplando Sus nombres. Exalta a Dios porque Él es Creador, Amor, Redentor, Pastor, Salvador, Señor y Padre. Es Juez, Consolador, Maestro. Él es YO SOY. Nuestro Señor es el Poderoso.
Refúgiate en Su identidad. Dios es nuestro escudo, refugio, luz, fortaleza, sustentador, rescatador; nuestro castillo.
Medita en los atributos de Dios. Contempla Sus nombres. Refúgiate en Su identidad. Adóralo, respétalo, hónralo, ámalo, exáltalo. Utiliza el resto de tu vida como un período de preparación para adorar por la eternidad a nuestro asombroso Dios.
viernes, 11 de febrero de 2011
¿Debo Contarlo?
Jorge le estaba hablando del evangelio a Carolina. Le dijo que su pecado la separaba de un Dios santo y que Jesús había muerto y resucitado para salvarla. Carolina seguía poniendo la misma excusa para no creer: «Pero si lo recibo como Salvador, ¿voy a tener que contárselo a los demás? No quiero hacerlo». Decía que no encajaba con su personalidad, que no quería tener que hablarles a otros acerca de Jesús.
Jorge le explicó que, para recibir al Señor, no se requería prometer que uno iba a testificar de Él, pero también le dijo que, una vez que ella conociera a Jesús, se convertiría en Su embajadora ante el mundo (2 Corintios 5:20).
Después de conversar un rato más, Carolina reconoció su necesidad de que Cristo la salvara. Más tarde, se fue a su casa entusiasmada y en paz. Entonces, sucedió algo curioso: a las 24 horas de aceptar a Cristo, ya les había contado a tres personas sobre lo que Dios había hecho en su vida.
Al haber sido reconciliados con Dios por medio de Jesucristo, ahora tenemos el «ministerio de la reconciliación», según lo declara el apóstol Pablo (v. 18). Somos Sus embajadores y, por esta razón, le rogamos a la gente «en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios» (v. 20).
Cuando estamos agradecidos, queremos contar lo que Dios ha hecho.
Jorge le explicó que, para recibir al Señor, no se requería prometer que uno iba a testificar de Él, pero también le dijo que, una vez que ella conociera a Jesús, se convertiría en Su embajadora ante el mundo (2 Corintios 5:20).
Después de conversar un rato más, Carolina reconoció su necesidad de que Cristo la salvara. Más tarde, se fue a su casa entusiasmada y en paz. Entonces, sucedió algo curioso: a las 24 horas de aceptar a Cristo, ya les había contado a tres personas sobre lo que Dios había hecho en su vida.
Al haber sido reconciliados con Dios por medio de Jesucristo, ahora tenemos el «ministerio de la reconciliación», según lo declara el apóstol Pablo (v. 18). Somos Sus embajadores y, por esta razón, le rogamos a la gente «en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios» (v. 20).
Cuando estamos agradecidos, queremos contar lo que Dios ha hecho.
jueves, 10 de febrero de 2011
Ovación de pie.
Susan Boyle pasó la mayor parte de su vida viviendo con su gata Pebbles, cuidando a su madre anciana y cantando en la iglesia. Sin duda, no parecía una súper estrella de la música. Quizá por eso, la audiencia se reía de esta sencilla mujer de mediana edad, antes de que cantara en un programa de búsqueda de talentos. Sin inmutarse, Susan enfrentó a la antipática multitud, cantó maravillosamente y, como resultado, recibió una ovación del público en pie.
En la época de la iglesia primitiva, Esteban se enfrentó con una multitud hostil (Hechos 6–7). Un tribunal de líderes religiosos escuchó a los testigos falsos que lo acusaron de blasfemia (Hechos 6:13). Esteban respondió declarando la verdad de la Palabra de Dios, que reafirmaba su fe en Cristo. Al final de su discurso, dijo: «He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios» (7:56). Entonces, la multitud lo apedreó (v. 58). Jesús, que miraba desde el cielo, le dio la bienvenida a casa.
La mayoría de los creyentes no enfrenta tanta hostilidad. Sin embargo, todos necesitamos estar «firmes en el Señor» cuando aparecen las presiones (Filipenses 4:1). No podemos permitir que los demás acallen nuestra voz que habla de Cristo. Proclamar a Jesús no siempre obtiene el favor de las multitudes aquí en la tierra, pero sí asegura la aprobación del Señor en el cielo, donde es más importante.
En la época de la iglesia primitiva, Esteban se enfrentó con una multitud hostil (Hechos 6–7). Un tribunal de líderes religiosos escuchó a los testigos falsos que lo acusaron de blasfemia (Hechos 6:13). Esteban respondió declarando la verdad de la Palabra de Dios, que reafirmaba su fe en Cristo. Al final de su discurso, dijo: «He aquí, veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios» (7:56). Entonces, la multitud lo apedreó (v. 58). Jesús, que miraba desde el cielo, le dio la bienvenida a casa.
La mayoría de los creyentes no enfrenta tanta hostilidad. Sin embargo, todos necesitamos estar «firmes en el Señor» cuando aparecen las presiones (Filipenses 4:1). No podemos permitir que los demás acallen nuestra voz que habla de Cristo. Proclamar a Jesús no siempre obtiene el favor de las multitudes aquí en la tierra, pero sí asegura la aprobación del Señor en el cielo, donde es más importante.
miércoles, 9 de febrero de 2011
Llanto y Gozo.
Durante su vida, Golda Meir supo de luchas y de victorias. Como Primera Ministra de Israel, experimentó muchos episodios conflictivos y de fracaso, como así también el gozo esporádico de éxitos y triunfos en la vida del incipiente Estado de Israel. Ella dijo acerca del gozo y la tristeza: «Los que no saben cómo llorar con todo el corazón, tampoco saben cómo reír».
El apóstol Pablo nos llamó a vivir una vida de llanto y también de gozo, pero con un giro inesperado. En Romanos 12:15, nos desafió a mirar más allá de nuestras circunstancias para ver las necesidades de los demás. Dijo: «Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran».
Si solo nos regocijamos en nuestras victorias personales, perdemos de vista lo maravilloso que es celebrar el poder de Dios, el cual desea llevar a cabo Sus propósitos en y a través de otras personas también. Si únicamente nos lamentamos de nuestras pérdidas, desperdiciamos la oportunidad de «estar allí», para demostrarles nuestra compasión a aquellos que sufren.
La vida está llena de situaciones de gozo y tristeza extremos, de victorias y derrotas, pero se nos ha concedido el privilegio de participar de esos momentos en la vida de otras personas, para ver la gracia de Dios en acción. ¡No te lo pierdas!
El apóstol Pablo nos llamó a vivir una vida de llanto y también de gozo, pero con un giro inesperado. En Romanos 12:15, nos desafió a mirar más allá de nuestras circunstancias para ver las necesidades de los demás. Dijo: «Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran».
Si solo nos regocijamos en nuestras victorias personales, perdemos de vista lo maravilloso que es celebrar el poder de Dios, el cual desea llevar a cabo Sus propósitos en y a través de otras personas también. Si únicamente nos lamentamos de nuestras pérdidas, desperdiciamos la oportunidad de «estar allí», para demostrarles nuestra compasión a aquellos que sufren.
La vida está llena de situaciones de gozo y tristeza extremos, de victorias y derrotas, pero se nos ha concedido el privilegio de participar de esos momentos en la vida de otras personas, para ver la gracia de Dios en acción. ¡No te lo pierdas!
Ignorar la gracia. (31 de Enero)
En el agitado centro de una de las grandes ciudades de Asia, quedé maravillado ante las intensamente concurridas aceras. Parecía que no quedaba lugar para moverse en medio de la aglomeración humana. Sin embargo, también daba la impresión de que todos iban a la máxima velocidad.
Me llamó la atención el sonido suave, casi como un lamento, de un trompetista que ejecutaba «Sublime gracia». La multitud parecía ignorar tanto al músico como la melodía. Aun así, él seguía tocando y entregando un mensaje musical sobre el amor de Dios a cualquiera que conociera la canción y pensara en sus palabras mientras él la ejecutaba.
Pensé en esta situación como si fuera una parábola. La música parecía una invitación a las masas para que siguieran a Cristo. Como sucede con el mensaje del evangelio, algunos creen en la sublime gracia de Dios y deciden tomar el camino angosto. Otros la ignoran, lo cual alude al camino ancho que lleva a la destrucción eterna. Jesús dijo: «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mateo 7:13-14).
Jesús murió para que «todo aquel» que invoque Su nombre (Romanos 10:13) encuentre perdón en Su gracia.
Me llamó la atención el sonido suave, casi como un lamento, de un trompetista que ejecutaba «Sublime gracia». La multitud parecía ignorar tanto al músico como la melodía. Aun así, él seguía tocando y entregando un mensaje musical sobre el amor de Dios a cualquiera que conociera la canción y pensara en sus palabras mientras él la ejecutaba.
Pensé en esta situación como si fuera una parábola. La música parecía una invitación a las masas para que siguieran a Cristo. Como sucede con el mensaje del evangelio, algunos creen en la sublime gracia de Dios y deciden tomar el camino angosto. Otros la ignoran, lo cual alude al camino ancho que lleva a la destrucción eterna. Jesús dijo: «Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mateo 7:13-14).
Jesús murió para que «todo aquel» que invoque Su nombre (Romanos 10:13) encuentre perdón en Su gracia.
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